Talleres de Escritura Online

22 de junio de 2018

¡Buenas a todos! Estoy de vuelta con todas las ganas del mundo de postear más seguido. Les cuento: ¡esta semana empecé mis vacaciones! (mentira Victoria, tenés que seguir estudiando…) Bueno… Empecé mis vacaciones porque finalizó la cursada de este cuatrimestre así que tengo más tiempo libre para hacer lo que quiera! La parte mala, es que durante todo el mes de julio tengo que rendir finales así que voy a estar bastante tiempo estudiando. ¡Pero por lo menos en pijama en mi casa!

            Y para ya meternos dentro de los contenidos del Blog, hoy les quería contar un poco sobre talleres de literatura que yo sigo.

            El primer taller que sigo se llama LITERAUTAS (https://www.literautas.com) que lo sigo hace como más de 3 años por lo menos. Este taller lo dirige una pareja, Iria y Tomeu, provenientes de España en donde van subiendo al blog distintas propuestas, actividades, notas, noticias, ejercicios de escritura, etc. En ellas vas a poder informarte sobre técnicas para empezar a escribir una novela, sacar ideas creativas, y muchas cosas más que sirven muchísimo. Y como PLUS, todos los meses hay una propuesta que se llama “Móntame una escena” en donde ellos te proponen un disparador como un escenario, un nombre, un título, una frase, lo que sea para que escribas una historia, la publiques y recibas críticas constructivas de parte de los que la leen y participan del taller. Así mismo te piden que contribuyas leyendo la historia de algunos compañeros y opinando acerca de sus textos.
            No me postulé muchas veces en esta sección pero las veces que lo hice realmente recibí críticas constructivas y serias que me han ayudado muchísimo a la hora de escribir. Así mismo, cuando termina el año, se hace una recopilación de los mejores textos y estos son publicados en un libro (tanto físico como digital) donde las ganancias son donadas a distintos centros de caridad. ¿Lo malo? El libro solo se consigue en España y para comprarlo hay que hacerlo por Amazon. En la siguiente foto les muestro el librito que pude conseguir gracias a que Edu me lo regaló para navidad donde aparece un texto mío:




     En estos momentos, Iria y Tomeu se encuentran bajo licencia de maternidad. El taller sigue en funcionamiento manejado por otra persona pero en lo personal, no es lo mismo. ¡Así que estoy esperando para que vuelva a la normalidad y poder seguir participando! Es realmente buenísimo. ¡Además, no encontré otro lugar que tenga un taller virtual y que sea totalmente gratuito!

            Y como Literautas está temporariamente detenido, encontré otro blog de una argentina llamada Aniko Villalba que en su página (https://www.escribir.me/) postea también muchísimos tips de escritura, comparte contenido dividido en tres grandes secciones: LEER, EXPLORAR y ESCRIBIR.

  •          En la sección LEER podes encontrar frases, libros, charlas, ilustraciones, consejos de diversos autores. Se basa en que para escribir, uno primero tiene que nutrirse de otros autores, y leer mucho!!
  •          En la sección EXPLORAR se encuentran “ideas para estar alertas, mirar el mundo con atención y ser exploradores de la realidad”. Para poder escribir, es esencial estar presente en la realidad y explorar, curiosear mucho. Aquí podes encontrar listas de cosas, charlas para asistir, reseñas de lugares, etc.
  •           Y por último, en la sección ESCRIBIR se mete de lleno en la escritura brindándonos disparadores, juegos, propuestas, textos propios de la autora del blog, etc., en donde ella nos propone sentarnos a escribir un poco cada día y no dejar de mover la mano (y las neuronas!)
            De ella empecé hace muy poquito un reto llamado “30 días de escribirme” en donde dice que para que una actividad se vuelva un hábito, hay que repetirlo durante por lo menos treinta días. Así, nos propone un disparador muy original cada día, durante un mes para ejercitar el hábito de la escritura. Se los súper recomiendo: https://www.escribir.me/30-dias-de-escribirme/

Y bueno, eso es todo por el momento. Cuando sepa de más talleres de literatura que estén buenos se los recomendaré! ¡Nos leemos la próxima!

Contacto

10 de junio de 2018

- entrada de prueba -

Pequeñas cosas

27 de mayo de 2018

Llevarte flores, acompañarte hasta tu casa para que no te vuelvas sola, preguntarte a dónde querés ir, explicarte las cosas con paciencia cuando hay malos entendidos, un chocolate, que te abra la puerta para que pases primera, que te pase a buscar a la salida de la facu, un te quiero, un te amo, un apodo, una frase "sos el amor de mi vida". Hacerse tiempo en época de exámenes para vernos un ratito. Agarrarse de las manos o del brazo al caminar, un abrazo de más de 30 segundos para que surta efecto, extrañarse al segundo de terminar la salida. Un beso de amor.

Son pequeñas cosas a las cuales nos terminamos acostumbrando y no por eso hay que dejarlas de lado y no darles su reconocimiento. Cada tanto hay que pararse sobre uno mismo, ver en dónde está uno y para dónde camina. Y hoy estoy contenta y feliz de saber que lo tengo a él caminando junto a mí.
No festejo ninguna fecha en especial. A veces me gusta volcar públicamente un poquito de lo que celebro todos los días.
Feliz amor ♡


Cold As Ice

12 de mayo de 2018


In Japan, when a piece of pottery breaks, 
some potters fill the cracks with gold. The 
potters, they see the repairs as something beautiful. They know that the unexpected happens. Change happens. They know that nobody gets through this world in one piece. That doesn't have to diminish us. The cracks are part of our history, they will always be with us. They made us better, they made us stronger, they made us something new.  - Meredith Grey.

En Japón, cuando una pieza de cerámica se rompe, algunos alfareros colocan pedazos de oro en las fisuras. Los alfareros, ven las reparaciones como algo hermoso. Ellos saben que lo inesperado sucede. El cambio ocurre. Saben que nadie atraviesa este mundo en una sola pieza. Eso no tiene que disminuirnos. Las grietas son parte de nuestra historia. Ellas siempre estarán con nosotros. Nos hicieron mejores. Nos hicieron más fuertes. Nos hicieron algo nuevo.


Temporada 14, Episodio 23

Dependencia Virtual

19 de abril de 2018

            Hace bastante que mucha gente me estuvo recomendando la serie “Black Mirror”. Yo tuve que mirar el primer episodio de la primera temporada y dije “yo no veo nunca más algo así”. Los que lo hayan visto entenderán el por qué. Pero insistieron tanto en que los demás episodios no eran así que al final decidí mirar los dos que le seguían y así terminar la primera temporada (las temporadas suelen tener muy pocos episodios). Debo confesar que me gustaron bastante. Son episodios que van más allá de lo que uno espera al ver una serie y se ponen a reflexionar sobre las relaciones personales, la cultura y las nuevas tecnologías. Creo que no podés terminar un capítulo sin tener la cabeza llena de replanteos.

            No sé si habrá sido por viciarme con esos capítulos o qué pero hoy me desperté con ganas de hacer una pequeña reflexión acerca de algo que nos acompaña todo el día: el celular. Pero más que nada también de lo que lleva dentro, nuestra vida pública.

            ¿Y por qué digo vida pública? Primero y principal porque la mayoría de nosotros usamos el celular y sus aplicaciones más que nada para interactuar con los demás seres humanos. Existen, obvio, las aplicaciones como Candy Crush, Toy Blast, etc que son mas bien juegos; pero esta vez me estoy refiriendo a aplicaciones que la mayoría de la gente de mi edad y gente más adulta también usa todos los días como el WhatsApp, el Facebook, Instagram, Twitter, etc. En esta ocasión quiero hablar más que nada del WhatsApp. Esa red social que nos invita a estar TODO EL TIEMPO comunicados.

            Nos despertamos y ¿qué hacemos? Revisamos WhatssApp. No sea que desde que nos dormimos hayamos recibido algún mensaje en el medio. Dicho sea de paso habíamos dejado el celular bien al lado de la cama después de un insomnio terrible provocado por el mismo artefacto. Después desayunamos y vemos las noticias con el celular (ya el diario quedó descartado, obvio. Te mancha las manos y es demasiado grande ¿). Vamos al baño, y lo llevamos. Es como una pequeña mascota que se pega a nosotros (y hasta las mascotas tienen más independencia). Tenemos que ir al trabajo o a cursar. En el subte estamos con el celu: ya sea chateando, jugando al Candy o escuchando música. ¿Alguna vez te quedaste sin batería o te olvidaste el celular en tu casa y te pusiste a ver qué hacían los demás? Todos con la cabeza gacha mirando el aparatito electrónico. Y vos… con una abstinencia terrible pensando ¿qué hago? ¿Me duermo? ¿Miro al techo? Muy inquieto sin saber qué hacer.

            En el trabajo depende cuál sea, no lo usamos. Y no bien tenemos un minuto para descansar o para comer, nos ponemos en la cafetería para ver quién nos habló o para ver qué pasa en el mundo. Un lugar con mucha gente, toda ensimismada. En clase es parecido, pero el celular siempre está ahí. Y muchos lo usan en clase.  

            Creo que se entendió la idea. El celular vive con nosotros. Incluso me atrevo a decir que en este momento, mientras leen esto, lo tienen a su alcance. Bien cerca de ustedes. O quizás, ¿me están leyendo desde uno? No pretendo estar en contra de los celulares ni las redes sociales y volverme una huraña porque yo misma soy una activa usuaria. Pero quiero que pensemos un poco cómo llegó este artefacto a dominarnos el día a día de a poco. Lo llevamos como si fuese parte de nuestro cuerpo. Incluso algunos lo llevan a la cena.

            Y paremos un poco. Hagamos el experimento. Pensemos ¿qué pasaría si por 24 horas no lo utilizo? Bueno, ustedes pueden hacer el experimento en sus casas pero yo tengo un par de teorías de lo que va a suceder. Primero, vamos a sentir una sensación de abstinencia terrible. Algo que nos acompaña 24/7 lo extraemos completamente de nuestro ser y lo dejamos lejos. Algo de abstinencia por lógica nos tiene que llegar. Pero también, algo que nos puede pasar es que nos quedemos incomunicados de la vida. ¿A qué voy con esto? Bueno, imagínense que todos pero todos sus amigos, conocidos y compañeros de trabajo/facultad lo usan. Si vos decidís no usarlo, inclusive por unas horas tristemente, uno queda incomunicado de la vida. Pongamos ejemplos así se entiende mejor. Podemos estar incomunicados en diferentes niveles:

  •           Podría ser que ese día que decidimos no usar el WhatsApp, alguien nos avisa que se cambió la fecha de un examen que es dentro de una semana. / O nos invitan a una fiesta el sábado à Ok no hay problema. Al día siguiente volveré a usar el celular y todo solucionado. Es un nivel no tan preocupante pero sí si hubiéramos decidido no usar jamás el celular. Porque…¿cómo nos hubiéramos enterado si no?
  •         Podría ser que una amiga o un amigo necesite algo para el día siguiente à si no le contestaste ese día, es muy probable que tu amigo/a hasta se llegue a enojar o por lo menos molestar por no haber visto el mensaje y hasta incluso nos diga “estuviste desaparecido”. ¿Qué? Yo no desaparecí. Siempre estuve acá.
  •           Y ahora nos vamos a ir a un ejemplo algo extremo pero que pasa. Imagínense que un amigo les cuenta que su abuelo al cual quería mucho acaba de fallecer. Probablemente les avise por un mensaje en el WhatsApp y les mande la dirección del velorio por si quieren ir a hacerle compañía. Y nosotros ese día decidimos no usar el celular. Quizás nos hayamos perdido estar en un momento muy importante para alguien por no haber usado el celular.

Es bastante imposible escaparnos de la virtualidad. Porque no solo es parte de mí, sino que ya es parte de todos. Es muy difícil despegarse.

Y la razón por la cual quiero que nos despeguemos un poco es porque nos quita tiempo. Pasamos un montón de horas mirando la pantallita verde del WhatsApp y cuando llega el final del día sentimos que desperdiciamos tiempo. Que hubiéramos necesitado más. Y esto también es porque en un promedio, yo creo que recibimos un 80% de “boludeces”, y un 20% de cosas “importantes”. Y digo importantes con comillas porque tampoco lo son tanto. Pero son cosas por las cuales está bueno usar la aplicación y estar conectado con la gente.

 Dentro de ese 20% incluyo hablar un rato con amigos, con la pareja, hacer planes para verse en persona, hablar sobre información importante del trabajo o de la facultad, etc. Pero el 80% restante son todas cosas que en verdad nos hacen perder el tiempo: cadenas, videos, fotos que no tienen ningún sentido, tiempo en el cual estamos mirando a la nada, dándole refresh a las aplicaciones porque no nos habla nadie, y también cosas que nos cuentan algunas personas que podríamos pensar que van en el 20% positivo pero que después te das cuenta que tanto hablar por WhatsApp uno se queda sin contenido rico para el cara a cara. Te cuento absolutamente todo lo que me pasa todos los días que cuando te veo en persona el finde ya mucho no tengo para decirte. Te conté todos mis temores, mis expectativas, los logros… todo por WhatsApp. ¿Cuán triste es eso?

No se arregla esto “desapareciendo” de WhatsApp lamentablemente. Y digo WhatsApp como puede ser cualquier plataforma de chat que esté de moda en el futuro. Lo bueno que tenía por ejemplo el MSN de los muñequitos verdes, era que para hablar con otra persona tenías que estar en tu momento de “me siento en la compu del escritorio en casa tranquilo a chatear”. Era como “el momento de chatear”. Casi todos coordinaban más o menos el mismo horario de la tardecita para hacerlo. Y hablabas pero no con la intensidad que hablamos ahora. Ahora el “momento de chatear” está en cualquier momento: cagando en el baño (sí, así nomás), en medio de la cena con los familiares, en el trabajo, en la facultad mientras tendríamos que prestar atención e incluso cuando tendríamos que estar durmiendo. Nos está sacando momentos ricos en la vida por el hecho de que parece que, para estas épocas y nuestras generaciones, todo tiene que estar para ahora, para este momento, rápido e instantáneo. 

La Ruta del Morfi

21 de marzo de 2018

Hoy vengo a contarles de un nuevo proyecto que ya lleva casi un año desde que lo empecé pero que de a poco va creciendo.

Como sabrán, a mí me encanta salir a comer siempre que puedo (y que el bolsillo me deje) y probar comidas nuevas, restaurantes, bares, cantinas… Conocer Buenos Aires a través también de su gastronomía en fin. Tenía anotado en una nota en el celular los lugares a los que había visitado pero me los confundía y mezclaba reseñas. No sabía si me había gustado el agnolotti de un lugar o la pizza de tal lado, el lomo a la mostaza de el lugar de Palermo y la atención era pésima en tal lado. Prácticamente me hacía un matete, un lío, y era imposible acordarme de todo.

Por eso me surgió la idea de ir plasmándolo en diversos lugares para irme acordando. Al principio fue Trip Advisor; comenzaba haciendo críticas sobre todos los lugares a los que iba y luego también lo fui trasladando un poco a este blog. Pero también quería darle mi opinión y mis consejos a la gente en general y hacerlo más público. Ahí surgió “La Ruta del Morfi”.




El nombre es gracioso y estuve días hasta que apareció en mi mente. Quería algo que suene familiar y a la vez que refleje lo que quiero contar. Quiero hacer como una ruta, un camino que no tiene un destino en particular, sino que voy a ir haciendo “paradas” en distintos restaurantes y lugares para comer, disfrutando de la buena comida y a la vez reseñando un poco; haciendo comentarios acerca del lugar, si la atención está buena, si volvería a ir, etc. También comentando a veces un poco de su historia y cómo se fue formando que también es parte importantísima del buen desarrollo de un lugar gastronómico.


Empezó en Instagram y ahí dejo todas las fotos con su reseña. Pero de a poco ahora estoy transportándome hacia un blog (sin dejar de subir las fotos a IG) para que todos puedan leer las reseñas y no solo las personas que tienen Instagram. Por ahora solo tengo esa red social, pero prontito, cuando el blog esté listo les voy a compartir el link así todo el que quiera puede pasar un rato a chusmear y ver dónde ir a comer!


Tendencias Moda Otoño - Invierno 2018

20 de marzo de 2018


Estoy en plan “renovación de placard” así que últimamente estuve separando mucha ropa, donando algunas, tratando de vender otras y leyendo un poco de lo que se viene para esta temporada de otoño – invierno para ver qué me puedo comprar. Y paseando por bastantes páginas de ropa les quería mostrar por si les interesa, la tendencia que se ve ahora en las vidrieras; la moda que se viene.
            Uno de los diseños que vi mucho en pantalones, polleras y abrigos es el “príncipe de Gales”. Y me refiero a este tipo de diseño:

Pantalones cortos y botas elastizadas, nuevo look para el Príncipe de Gales (Koxis).   Blazer y remera, la combiación para descontractura el look (Las Carmelas).
     Koxis                                                                          Las carmelas


            También va a ser protagonista mucho el color rojo en cualquier prenda

 REMERA FLAME WASHED ISABELAZhoue - look formal juvenil invierno 2018
                     Portsaid                                                     Zhoue

    47 Street

Y las perlas en sweaters, jeans, denim:



Total denim: todo jean. Parece que no, pero bien combinado pega
     CAMISA PERLE
       Koxis                                                  Sweet

Y para finalizar, otra tendencia que también se viene en pantalones son los pantacourt (que son pantalones anchos y midi, es decir, no llegan al tobillo sino que terminan antes)

Junto a los pantalones de un color con una franja al costado de otro, o con perlas, o diseños, o lo que sea pero cortando un poco con el color del mismo pantalón.


Londres Streetstyle
     Elle

     â PANTALON BAHIANA ❁
     Elle                                                We Are Velvet

PANTALON WOODY      PANTALON NEW NOLITA
     47 Street                                               Jazmín Chebar