Como un ave

1 de febrero de 2015

Volvió a mirar las hojas en busca de soluciones sin resultado alguno. Tocó repetidas veces las teclas de una de sus varias calculadoras esparcidas sobre el escritorio. Inquieto, prendió otro cigarrillo no sin antes apagar el anterior en el bollo de papel que acababa de hacer con las hojas en blanco que seguían mirándolo expectantes. Miles de palabras le brotaban por su mente pero no podía colocar cualquiera en su expediente. Era un caso judicial y tenía que calcular la cantidad exacta y justa para presentar a la corte y entregar a la justicia. Pronto sería 3 de marzo y mirando al teléfono sabía que en cualquier momento lo recibiría una llamada desde la oficina. “¿Para cuándo la pericia?”. Ser perito contador no le estaba resultando nada agradable.


                Nada se parecía esa escena a la de años anteriores más felices. Claro que Rosario vivía con él y las ventanas estaban abiertas de par en par. Se escuchaba el cantar de las aves por la mañana y cuando ella se iba al banco a trabajar, él se quedaba creando las más sorprendentes prosas. Cada tanto las transformaba en versos y los acompañaba con el piano. Tenía mucho talento. Sabía usar bien sus hojas en blanco. Los días eran más felices. O eso le parecía…

Empezaron siendo ciertas molestias: que él era un vago y que ella llevaba el pan. Un día Rosario se fue por la puerta. Ese día las aves no cantaron, y ella no volvió más. Solo un pichón quedó abandonado en el felpudo, y atormentado por el portazo. El hombre lo vio y reflejado en él se vio. Lo recogió y con el ave pudo volver a escribir, aunque en un estilo diferente. El pichón no tenía mucho para ofrecer a simple vista. Estaba un tanto desplumado y sucio. Sin embargo el hombre vio algo simpático en él, algo valioso. Así que decidió adoptarlo.


                Mientras tanto, el piano se llenó de polvo y lo miraba solitario al hombre que escribía y escribía para ganarse el pan, sentado en una esquina con su escritorio repleto de papeles lleno de números. Al pichón lo encerró en una jaula y lo empezó a mirar cuando necesitó calcular para subsistir. Al crecer, el ave no cantaba; lo miraba y parecía hablarle. Hacía unos ruidos absurdos nada propio de los pájaros y eso le causaba al hombre alguna gracia extraña que usaba para poder entregar sus papeles a tiempo. Así estuvo doce años.

                Su trabajo le proporcionaba bastante dinero, pero también mucha responsabilidad y cansancio. No era en verdad lo que él quería ni se sentía feliz. Pero era lo que había conseguido y lo que le haría recuperar el amor de Rosario. Agarraba el teléfono y la llamaba para contarle cómo se había transformado en un hombre nuevo. Ella le dijo que la dejara de llamar, que no lo amaba más, que lo felicitaba por sus nuevos logros pero que ya se había comprometido con otro tipo. Le dijo que rehiciera su vida y que fuera feliz. No había cosa más grande en el mundo que él quisiera más que ser feliz, pero lo buscaba de maneras incorrectas.

Ese día se sentía especialmente cansado. Cansado como nunca antes había estado en su vida. En el trabajo le habían acortado el plazo de entrega y para colmo había visto a Rosario en una plaza con su pareja. Estaba radiante, feliz, enamorada y totalmente embarazada.

Aquello terminó de destruirle ese mundo de fantasía que se había armado en el cual esperaba esperando esperanzado por algo que cambiara. Luego de fumarse el sexto cigarrillo, agarró todo lo que se encontraba en su escritorio, lo metió en su portafolio, tomó su sombrero y salió impetuosamente de su casa. Quizá de nuevo hacia su trabajo. Salió de la misma manera que había salido Rosario aquella vez. El piano y las hojas en blanco lo vieron irse y temieron que nunca regresara. Pero sí lo hizo. Volvió radiante, feliz e iluminado. Ya no llevaba puesto su sombrero, ni su portafolio. Ya no llevaba consigo ninguna calculadora más. Se sentó por varias horas en el escritorio y esta vez las palabras le fluían de la mano cual cascada. Luego se sentó en el piano y comenzó a acompañarlas con varios acordes.

Pronto, dicen que fue cuando los pájaros comenzaron a cantar de nuevo acompañándolo, que alguien lo escuchó y se enamoró no solo de su música. Pronto llevaron su arte por varios lugares y su felicidad fue compartida con el resto del mundo.

De lo que no se dio cuenta quizás fue que el día en que volvió radiante, su pichón, el de aquella vez convertido en ave; rara y madura, se había escapado.


Había podido abrir su propia jaula y salir por la ventana donde lo encontró el mundo, para cantar.



Si llegaste hasta acá y te gustó, te comento que este relato fue elegido como uno de los mejores del año en el compilado de relatos "Móntame una escena" del año 2015 de la página de Literautas, un blog literario.

Si te gustó mi relato y querés leer más, podés leer a los otros seleccionados del 2015 en el libro de compilados. Lo podés conseguir en papel y en PDF haciendo CLICK AQUÍ

Todo lo recaudado se donará a la ONG "Educación sin Fronteras".

Gracias ♥


Dos personas destinadas a conocerse (I)

27 de enero de 2015

Dos personas destinadas a conocerse (I):

-          Mañana voy a ir a esta fiesta, de Seba, mi primo. Él hace polo en el club Arostogalo de libertador y después de competir durante todo el año con varios equipos, el suyo fue el que ganó, y bueno, conseguí entradas gratis. Vamos a ver qué tal. Los chicos vienen conmigo.

-          Sí, el sábado a la noche… No… la verdad que no conozco a nadie. Voy porque las chicas van. El mejor amigo del primo de una amiga, de Sofi, creo que ganó con su equipo porque hacía hockey, o polo, o algo así. Y como las entradas no están tan caras vamos a ir. Total, es la última fiesta del año. Después ya me voy a Pinamar.

-           ¿Qué me voy a poner? No tengo idea boluda. Yo no soy como ustedes que piensan todo dos días antes. Supongo que una remera, una camisa abierta, unos jean o pantalones no sé cuáles y los zapatos que me regalaron para navidad.

-          Un vestido negro al cuerpo. Tiene como una especie de encaje en la parte del cuello y la espalda medio descubierta. Sí, algún arito me voy a tener que poner pero no sé. Supongo que los de oro que me regaló mamá para navidad. Y zapatos claramente los que tienen taco pero en plataforma, los que tienen la hebilla dorada.

-           Va a sonar medio cursi, pero tengo altas ganas de conocer a alguien ahí. Onda, una chica. Alguna copada. Quiero invitarla a bailar, estar ahí con ella pero que no sea como siempre, así que un chape y nosvimo’. Algo más serio. See.. están todas re zorras igual.

-          ¿Vos decís? Ay ojalá boluda. Sí, va a estar lleno de pibes pero la mayoría son todos re mujeriegos mal. Re chamuyeros. Además, a mí no me va conocer a alguien en un boliche, o fiesta, o lo que sea con mucho ruido. Es como que no podés hablar un carajo. Típica que le preguntas el nombre y te dice “¿23, vos?”. Jajaja, no te rías. Me ha pasado.

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-          Ya estoy listo para salir. Me bañé, me cambié y todo en menos de media hora.
-          Estoy en una especie de crisis. El collar que combinaba con los aritos y la hebilla de los zapatos no está por ningún lado de la casa. Acabo de salir de la ducha y no puedo encontrarlo. Ni en pedo salgo sin el collar. Me va a faltar algo. Voy a parecer re desnuda de cuello. ¿Qué cambio? ¿Los zapatos? ¿El vestido? No. Ese no que me encanta.

-          Voy a ver qué me dejaron mis viejos antes de salir para cenar. Igual con unas pizzas yo ya estoy. Aunque me muero de hambre.

-          Bueno, me tuve que cambiar todo el vestuario. Salgo con la pollera blanca y negra, una blusa blanca y zapatos de taco de madera. ¿No me lastimaré los pies? Tengo que comer algo porque sino no llego.

-          Qué rica que estuvo la lasagna que había en el horno. Mi vieja hace la mejor lasagna del mundo. Con esto no quiebro ni a palos. ¿Qué hora es? Ah, las 11… Todavía es temprano para ir a lo de Seba que queda acá nomás. Sale partidito de play.

-          Bueno, volví al vestido porque encontré el collar. Lo tenía debajo de la cama. Con la mudanza seguro se cayó ahí. Tengo que empezar a desenvolver más cajas y no dejar todo tirado. Voy a comer algo porque ya son las once. Bueno, sobró pizza de ayer. Ya fue.

-          Ya las doce y media. Voy enfilando para lo de Seba. Llaves, celu, plata… Pera, ¿y la entrada?

-          Estaba armando la cartera y me di cuenta de que no sé dónde metí la entrada. Me quiero matar. Voy a buscarla por todos lados. Desde que me mudé no dejo de perder cosas.

-          No la encuentro en ningún lado… La puta madre, ayer me la dio. La tenía y la guardé en el bolsillo. ¿Qué jean usé ayer?

-          Estoy hace media hora buscándola y no la encuentro. Le pregunté a mis amigas para ver si sin querer la tenían ellas traspapelada y me querían matar por haberla perdido. No me van a dejar pasar sin entrada… ¿Primero lo del vecino, después las plantas, después lo de mi vieja, lo del collar y ahora esto?

-          No puedo no ir, me van a colgar de las bolas los pibes. No tengo otra forma para entrar. No está lo de Lucho abierto para fotocopiar una… Tengo que ir a esa fiesta. Presiento algo bueno. Tengo que agarrarme a la mina de mis sueños. No sé por qué me vino el presentimiento de que la iba a conocer esta noche y no me puede estar pasando esto. Por pelotudo me pasa. Lo raro es que soy re cuida con esas cosas. Las meto todas en…

-          No la encuentro más. ¿Y si no voy? Al fin y al cabo tuve un día de mierda. Sigo sin estar conforme con lo que me puse y debería acostarme temprano. Mañana viene el electricista a terminar de instalarme los cables… Total no conozco a nadie de la fiesta.

-          Se. En el bolsillo de la billetera. Ahí guardo siempre todo. Y ahí estaba. No entiendo qué mierda tenía en la cabeza para no haberlo pensado antes. Se me está haciendo re tarde. Van a ir todos a esa fiesta. Tengo que ir.

-           No tengo porqué ir…
-          Voy a encontrar a la piba.
-          No conozco a nadie…
-          Voy a cerrar boliche. Hoy me desperté con las re pilas.
-          Estoy re cansada…
-          O sea, no hay manera de que esta noche cuestionen qué hago.
-          ¿Qué hago?
-          Voy a la fiesta.
-          Me quedo acá.

Ciudad Fantasma

5 de abril de 2014

Frío. Viento frío y seco siento calando por mis huesos en este invierno frío, frío. Siento un pitido en mis oídos. No se va. En el parque no se escucha ni se ve ningún niño con quien jugar, los toboganes están empolvados, los columpios rechinan, se ven tristes en soledad, moviéndose con el viento. Cae la tarde como todas. Estoy aquí, no sé muy bien cómo llegue ni cuándo, solo sé qué hace mucho frío y que no tengo suficiente abrigo con que cubrirme. ¿Dónde están los otros niños? ¿Dónde está mamá? Quiero irme a mi casa. Se hace cada vez más difícil dar pasos, está todo muy confuso y el silencio me molesta. Qué extraño, los árboles tienen un color algo rojizo. La calle está tan desierta, no se oye nada y sin embargo no puedo quitarme este zumbido de la cabeza. Toso. Toso más. Necesito algo de comer, ya siento que estoy desapareciendo. Mis manitas se ven borrosas, es decir, creo que todo se ve borroso ya. Veo un banco sumergido en el interior del parque y me dirijo hacia él. Aquí podré dormir algo, tengo mucho sueño y no sé cómo llegar a mi casa. Tengo mucho miedo. ¿Qué ha pasado? Mientras me abrazo el cuerpo contra mis piernas en el banco para sentir menos el frío observo fijamente lo que queda de un periódico lleno de polvo, tierra y escombros. Leo la fecha, Sábado 26 de abril, 1986. No me acordaba en qué día estábamos. Sin embargo, ¿por qué me resulta tan familiar esa fecha? ¿Fue hoy? No, imposible.  Ah! Aquel día habíamos quedado en este mismo parque con mis amigos para un partidito de pelota. Pero, no me acuerdo quién ganó. De hecho, tampoco me acuerdo haberlo jugado. Fue hace mucho ya de eso. Ojeo un poco el diario mientras veo una rata tendida boca arriba detrás de donde estoy sentado. Ay mamá, ¿dónde estás? No me gustan las ratas. Parece dormida pero me gustaría que la saques. La última vez que la vi a mamá se estaba peinando en su habitación y me dio un beso. Me dirigía aquí, a este parque, fue ese veintiséis, me tocaba a mi llevar la pelota para el partido. ¿Qué pasa? ¿Dónde están Iván, Marko y Viktor? Ya no puedo verme los pies. Tengo mucho frío. Solo me acuerdo… una explosión. ¡Papá! Creo que algo se prendía fuego. Un hongo salía de donde trabaja papi, ayer en su oficina no había visto eso. ¿Qué pasa? ¿En dónde estoy? Se me nubla la vista. ¿Mamá, papá, en dónde están? ¿A dónde voy? Estoy solo, tengo frío y ya no veo nada.


Atardecer

10 de junio de 2013

     Hay un punto donde el mar se confunde con el cielo, y las nubes se tiñen de rosa. Se desfiguran mientras desaparecen formando figuras oscuras y misteriosas. Las olas bañan de agua la costa mientras crece la espuma. Las pocas y sabias personas que quedan lo miran. Las otras solo esperan irse, dando por sentado que otro vendrá. Nosotros miramos cada momento, cada segundo, hasta que se esconde en el oeste. Le da paso al magno satélite blanco con sus luceros de compañía.

      Otro día se va y se va con recuerdos. Memorias vividas de un día imperfecto pero glorioso, a su manera.


Frantasma

29 de abril de 2013


Esta como un fantasma que proviene de un pasado. Existe en su cabeza pero nunca lo han visto nuestros ojos. Ama y lastima con ánimos de sangre. Sin hacerse visible está y sin ser tangible hiere. Nunca lo hemos contactado, ni sabemos nada; pero a la vez lo conocemos como si supiéramos todo. Ya existía de antes y creció con nosotras, y con ella. Lastima y escarba su corazón injuriado. Esta como un fantasma que proviene de un pasado. Un pasado que vive en el presente y que tal vez nunca le veremos el fin. Así como nunca vimos su comienzo. Y esperemos nunca tener la maldita suerte de obtenerlo en el presente. Que fantasma quede. Que recuerdo sea. Y como futuro fenezca.


     Se marchita. Como la flor que no se riega y se marchita. Como el amor cuando no ama y se descuida, como las ideas que la procrastinación debilita. Como ese último abrazo, como cuando no hubo despedida.  Es saber que no hay reencuentro, que el momento fue pasado y el corazón se dividió. Es un tintero seco cansado de escribir falsas promesas de amor. Una flor  que lentamente va muriendo, y sus pétalos nadie recoge. Y en el último suspiro, ninguna bestia se transforma en príncipe. La bestia nos devora y solo se escucha el graznido del cuervo, de una etapa que llega a su fin.

Informe meteorológico de un amor primaveral

10 de diciembre de 2012


Y así fue como se oscureció todo: Luego de tantos días de pesadumbre, calor intenso al comienzo y mucho mal humor. Después de una época de estancamiento que parecía perpetua. Desentendimiento. En busca de una pequeña gota de agua en todo el desierto.
     Y luego, oscuridad.  Silencio, expectación. Viento. El calor intenso ya no estaba, el pegote tampoco pero soplaba un augurio de cambio; el viento. Volaban hojas, se sacudían los árboles y no cesaba la confusión. Sigo sin entender muchas cosas, todavía no llega la lluvia, la resolución de estas semanas de primavera, donde todo cambia y las cosas terminan y empiezan.
     Llueve. Al fin llovió, pero se inundó toda la ciudad. Se desbordaron las cosas, el agua entró por todos lados. El clima ya no es el mismo de siempre. Todo ya es extremo. Luego, vino la calma. Poco a poco fue bajando el agua y se calmaron las cosas. Solo se implora que no haya más desierto, que no empiece de nuevo el estancamiento. Ya no hay agua, ya no hay desierto, pero el pastizal está tan destrozado que ya no se piensa que pueda volver a crecer allí ninguna flor.
     No pienso dejar que se arme ningún desierto más entre nosotros pero ya no es lo mismo. Nada es lo mismo y lo sabemos. El clima está tan afectado que nada va a ser igual y ya no se en donde estoy pisando ni lo que va a pasar, ni incluso lo que siento. Pero prefiero ser solo una amiga a volver a ser un desierto o un bache en el tiempo de algo inconcluso que nunca se resolvió. ¿Qué somos? ¿Qué no somos? ¿Qué vamos a ser? El día a día va creando nuestro futuro. El tiempo está pasando y haciendo lo suyo.
The best is yet to come.

Cuando el amor es obsesión

21 de octubre de 2012


Me siento en la cama y espero conciliar el sueño. Un sueño que obviamente no va a venir. Miro el celular, nada. Dos minutos pasan, ciento veinte segundos que pasan y que se hacen eternos. Siento que pasaron diez, vuelvo a ver el celular, nada.
     ¿Por qué obsesionarse tanto? ¿Por qué pensar que va a estar pensando todo el tiempo en nosotras? Tiene una vida, tiene sus cosas. Pero fue todo lo que siempre tuviste. Ese él en tu vida siempre te dio todo, cuando siempre pensaba en vos, cuando siempre se obsesionaba para ver en donde estabas, y cuando era mutuo, y cuando te gustaba… Ahora desaparece. ¿No querías eso? ¿No era que te sofocaba tanto amor, tanta miel? ¿No fue eso que hizo que se separen, que todo terminara rompiéndose como en todas las relaciones tan caramelizadas?
     Es que hay algo en mí que hace que lo necesite. Algo de mi personalidad que quiere saber todo de ese él. Quien quiera que sea en ese momento. Voy a querer saber de él, querer que me necesite.
     Hay que buscar un punto medio. La libertad es buena, es parte de la confianza y va a servir demasiado en una buena relación. Buscar un punto medio, sentir la confianza de la otra persona también y no sofocarse mutuamente. Buscarse otras actividades para hacer cuando no nos habla y no bajar nuestra autoestima nunca. Que no nos hable no significa que no esté pensando en nosotras. Tal vez, quizá está esperando que nosotras le hablemos. Espacio, libertad también son sinónimos de amor.

Esperar y escribir.

7 de mayo de 2012


    "No puedo dormirme. Voy a esperar y escribir. Esperar no se qué. Y escribir lo que espero."

       Ella solo quería hablar con él. Era todo lo que su cuerpo necesitaba para poder dormirse. Escuchar su dulce y calurosa voz. Ni abrazar un osito de peluche en búsqueda de calor interno, en búsqueda de ese calor que él en ese momento no podía darle. Ni escuchar música como solía hacer por las noches en las que se sentía mal y solo quería rehogarse en esas canciones que interpretaban a la perfección sus sentimientos, ni incluso llorarle a la almohada; aunque tenía muchas ganas de eso. Sabía que si lloraba, se rendía. Caía en su propia trampa masoquista. El dolor la consumiría por dentro y solos vendrían los sentimientos de angustia e ira incontrolables. También sabía que si su ira se le iba de las manos, al sentirse tan impotente, al no poder lastimar esos sentimientos, a esa figura mental que se le armaba en la cabeza tendría que recurrir a autodestruirse. Y no lo haría a propósito, pero no podría evitarlo.
             Por todo esto no quería derramar ni una sola lágrima. Todo esto se le mezclaba en la cabeza y en sus más profundos pensamientos cuando la interrumpió un fuerte sonido. Un mensaje. Un mensaje de su móvil. Inmediatamente lo fue a buscar; era su novio, la persona que más amaba en toda la tierra que le decía: "No me esperes, esta noche no podemos hablar". Su respiración entrecortada apenas pudo dejarla entender lo que él le decía cuando la llamó. Esa llamada duró 37 segundos. En esos 37 segundos él le explicó una serie de cosas que ella no logró interceptar ya que su teléfono no funcionaba correctamente y su voz se escuchaba lejana, casi imperceptible. Luego de escuchar un "te amo" en voz baja se cortó el teléfono y ella no supo más de él. Ella se acostó en su cama y esperó. Lo esperó aunque él le había dicho que no la espere. Ella esperó. Esperó y escribió. Esperó no se qué y escribió aquello que esperó. Luego de pensarlo mucho, no toleró más, inconscientemente buscó aquellos obscuros pensamientos; y sucumbió a sus sollozos lamentos. 

No escribas. No entendes.

28 de junio de 2011

 Silencio sobre mi papel. Mi lápiz baila disimuladamente por la hoja.. Me tiento.. Apoyo la mina en el papel.  - “¡NO ESCRIBAN! Y hay chicos que siguen escribiendo. Que carajo vas a estar escribiendo si después no entendés una mierda.” Así mis ojos bailaban en el interior del aula No, mis ojos no volaban. Lo hacía mi imaginación. Mientras mis ojos se enfocaban en la arruguita del saco..( #Qué feo le queda la barba..), (#Cuando nació tocó un enchufe porque tiene todos los pelos parados, el pelo le crece para arriba..), (#Aii, estaría bueno un vestido strapless con dorado en la cintura, haciendo juego con unos zapatos de taco aguja..).  Qué mol ..estia que es esto.. Yo no entiendo si no escribo, no puedo entender si no tomo apuntes, me pierdo, empiezo a volar.  <HAGAN PREGUNTAS..> No me divierte cuando se pone a retar a un chico porque preguntó mal o se equivocó. Lindas ganas vienen después,  para preguntar eh!  Sigo volando… Y cuando vuelvo a casa, agarro el cuaderno flaquito. Cómo se hacía esto? ….  ….. …. Ah! Ya se. Mejor le hago muchas capas al vestido, así parece que uno esta volando. O acaso no lo estamos?