Budín "1,2,3,4"

26 de marzo de 2015

Budín 1,2,3,4
Ingredientes:
v  200 gramos de manteca blanda
v  Esencia de vainilla
v  1 taza de leche
v  2 tazas de azúcar
v  3 tazas de  harina leudante
v  4 huevos (vamos a separar las yemas y las claras)

Preparación.
- En un bol, colocar la manteca y el azúcar y batir a punto crema.
- Luego, ir incorporando a la mezcla la esencia de vainilla y las yemas de los 4 huevos. Después, agregarle la harina alternando con la leche.
- Batir las 4 claras de los huevos hasta que formen picos. Y una vez hecho esto, incorporar las claras a la mezcla principal.
- Enmantecar y enharinar un molde inglés o un molde savarín. Verter la mezcla en el molde hasta cubrir ¾ partes del mismo.
- En un horno previamente precalentado, colocar el budín  a una temperatura de aproximadamente 180 grados (horno medio).
- Retirar del horno luego de una hora.

NOTAS:
·         Tener en cuenta que cada horno es diferente. En mi horno, lo tuve que dejar poco menos de 45 minutos solamente.
·         Si sobra masa, podés colocarla en pirotines para hacer muffins.
·         Se llama “1,2,3,4” porque es fácil de acordarnos cuáles son sus ingredientes. 1 taza de leche, 2 de azúcar, 3 de harina, 4 huevos.


En la foto me salieron algo quemados superficialmente, ojo con el horno. Ir chequeando.

Una receta simple pero realmente muuuuuuuuy rica.


Lo dijiste?

6 de marzo de 2015

Did you say it? "I love you. I don't ever want to live without you. You changed my life." Did you say it? Make a plan, set a goal, work towards it, but every now and then, look around; Drink it in 'cause this is it. It might all be gone tomorrow.


¿Lo has dicho? "Te quiero. No quiero vivir sin ti. Has cambiado mi vida". ¿Lo has dicho? Haz un plan, márcate un objetivo, intenta lograrlo pero de vez en cuando mira a tu alrededor, vive a fondo, porque esta es tu vida, esto es lo que tenemos y quizá mañana… se acabe.


Grey's Anatomy

Right Place, Right Time

5 de marzo de 2015

"The great moments of your life won’t necessarily be the things you do; they’ll also be the things that happen to you. Now, I’m not saying you can’t take action to affect the outcome of your life, you have to take action, and you will. But never forget that on any day, you can step out the front door and your whole life can change forever. You see, the universe has a plan kids, and that plan is always in motion. A butterfly flaps its wings, and it starts to rain. It’s a scary thought but it’s also kind of wonderful. All these little parts of the machine constantly working, making sure that you end up exactly where you’re supposed to be, exactly when you’re supposed to be there. The right place at the right time".

"Los mejores momentos de sus vidas no van a ser necesariamente las cosas que hagan; también serán las cosas que les ocurran. Ahora, no estoy diciendo que no puedan tomar acción en lo que les ocurre en la vida, TIENEN que tomar acción, y lo harán. Pero nunca se olviden de que en cualquier día, pueden salir de su casa y toda sus vidas pueden cambiar para siempre. Verán, el universo tiene su plan chicos, y ese plan está siempre en movimiento. Una mariposa bate sus alas y empieza a llover. Es un pensamiento que da algo de miedo pero es en sí también algo maravilloso. Todas esas pequeñas partes de la máquina en constante movimiento trabajando, asegurándose de que termines exactamente donde se supone que tendrías que estar. Exactamente en el momento que tenés que estar. El lugar y el tiempo precisos".

- El Ted Mosby del futuro en How I Met Your Mother.




10 Peores lugares para esperar

2 de marzo de 2015

Esperar. Es algo que tenemos que hacer varias veces al día por distintos motivos. Claramente existen muchos más de diez pero acá hice una lista de diez horribles lugares para esperar por algo...

1.     Antes de subirnos a un micro.


Por lo menos en Capital, en Buenos Aires no hay nada más tedioso que tener que hacer las dos filas antes de poder sentarnos tranquilos en el micro y empezar el viaje. La primera fila, para dejar los bolsos con el chico que te los sube al micro (sin olvidarnos de la propina para que no los maltrate). Ahí podés estar bastante tiempo porque la gente que sube es mucha y cada una lleva como 3 valijas…
Y cuando ya pasaste esa parte, hay que volver a hacer la fila de personas (pero sin valijas por suerte) para que te chequeen el boleto (que a esta altura, con el stress que genera estar en Retiro, las valijas que despachamos anteriormente, el bolso de mano con sus mil bolsillos asegurados para que no nos roben y las tres billeteras con plata para diferentes usos, sumado al papelito que te dieron en el despache de la valija para que la puedas retirar después….no creo que te acuerdes de dónde dejaste el pasaje). Una vez que te llega el turno, te agarran y te miran el boletito (ni se gastan en mirarte a la cara a veces), chequeen que el número de asiento se vaya a ocupar y por fin te dejan pasar (siempre y cuando no te digan que en realidad te confundiste de micro!)

2.     En la fila de un supermercado


Ok, no es de las esperas más tediosas pero sí que es molesto cuando vos solo querés comprar un par de cosas para la cena y adelante tenés 4 familias con changos llenos con la comida de todo el mes. Y ni te gastás en ir a la caja rápida porque la fila llega hasta la zona de congelados del fondo. No, no es muy agradable. Con suerte nos toca un cajero piola que pasa todo rápido pero si nos toca alguien nuevo sonamos. Media hora tecleando el código de la lata de arvejas porque “la maquinita no lo toma”. Y si las familias de adelante tuyo tienen nenes chiquitos que constantemente están corriendo por todos lados o tocándote y moviéndote el carro es la pesadilla viviente de los supermercados.

3.     En un hospital


Hay distintas maneras y causas para estar esperando en un hospital: Podes estar esperando a que te atiendan en una sala de espera con cincuenta personas antes que vos tosiéndote en la cara con andá a saber qué virus encima convirtiendo la aséptica sala en un caldo de cultivos…
O quizá estés esperando un resultado de un examen. Quiza después tengas que realizar otro o ir a ver a otro doctor con ese resultado. Y el resultado no llega, y vos querés saber qué tenes. Ni la persona más paciente puede con eso.
Pero la peor espera en un hospital es la que se hace en la sala de espera aguardando alguna mínima noticia de algún familiar o amigo al que están operando. Esa puede ser la calma que antecede a un huracán, o la paz que le sigue a una tormenta.

4.     En la sala de espera del dentista.


Es algo que no podemos entender, por qué siempre que llegamos al dentista, aunque no haya nadie antes que nosotros tenemos que esperar tanto. Debe ser el médico que más nos hace esperar.. por eso habrán tantas revistas también. Eso te genera un miedo interno porque encima que tenés que esperar una eternidad, se escuchan por las paredes algunos niños llorando, taladros a máxima potencia…
Es la antesala al infierno.

5. En un aeropuerto

No hay nada mas frustrante que encontrarse en el aeropuerto esperando un avión demorado. Con todos los nervios de viajar y las ganas de llegar al nuevo destino, que te digan que tu vuelo se encuentra demorado o que lo posponen para el día siguiente no es una de las noticias más esperadas que se podrían escuchar. Pero relájense, aunque estén llenos de valijas, camperas y bolsos, un aeropuerto es un lugar muy seguro y pueden darse una vuelta por el free shop, seguir gastando plata o esperar (si tenemos algo de plata) en los salones vip de algunas empresas.

6.     En la parada del colectivo


Algo muy tedioso es tener que esperar en las paradas de los colectivos que sabemos que nunca vienen. Aunque, supongo que peor es esperar mucho un colectivo que se supone que tiene que pasar cada tres o cinco minutos. Eso sí que no te lo esperarías. Y como todas las esperas, se hacen el triple de tediosas cuando tenemos que realizarlas en medio de una tormenta, sin paraguas ni techo alguno. Como si no existieran suficientes colectivos, por qué no vendrán? Misterio.

7.     En un parque de diversiones


Pero sin embargo, no hay espera más ansiosa que la que se realiza para subirse a una montaña rusa en algún parque de atracciones. Eso de estar esperando en una fila donde no podemos salir porque tenemos todas las salidas bloqueadas o por gente o por los barrotes que dirigen la fila y esos carteles que te dicen “a partir de aquí faltan una hora y media para subir!” con toda la emoción. Peor aún para el que nunca se subió a una montaña rusa… Viendo constantemente cómo la máquina con los carritos sube y suspende a las quince personas por una pendiente de cincuenta metros y las tira a varios y aterradores kilómetros por hora. ¿A eso nos vamos a subir? Glup.

8.     En la lluvia


Sin mucho que decir, sinceramente este paisaje hace que toda espera se vuelva molesta. Tener que hacer una fila en el exterior y sin paraguas… Con suerte podemos meternos en el paraguas de la persona de enfrente o de atrás nuestro y refugiarnos un poco. Pero si corre viento y nos topamos con hojas arrastradas por el viento en la cara o esa lluvia molesta finita de seguro nos sube el malhumor unos cuantos niveles.

9.     A la espera de un recital


Para los fanáticos no es una espera tan frustrante, sino que algo más ansiosa. Obviamente con mucha impaciencia porque ya queremos que sea el otro día (es decir, quieren). Porque esperar en una carpa haciendo fila la noche anterior para ver un recital no lo hago ni por Avril Lavigne o Taylor Swift. Sinceramente prefiero dormir bien esa noche y llegar temprano para hacer la fila. Fanáticos. Hacer fila acampando toda la noche para estar de pie durante todo el recital y a veces incluso con lluvia… Supongo que al ver a tu ídolo todo eso hace que valga la pena.

10.  Baño de mujeres


Y para finalizar, no hay peor espera que la de estar haciéndose pis encima y tener que hacer toda la fila larga de mujeres que a veces hasta sale del baño. Si realmente sentimos que vamos a explotar tendríamos que considerar escabullirnos al de hombres. Cómo es que nosotras tardemos tanto y ellos jamás en la historia de los baños tuvieron fila alguna? Y por si fuera poco, ir al baño es contagioso. Empieza una chica o dos del grupo de amigas y como todas nos acompañamos al baño cuando las otras cinco llegan, se “contagian” y su cerebro influye en su fisionomía y les agarran ganas también. Así es como la fila nunca acaba. En esos momentos me gustaría tener vejiga de hombre y poder aguantar más…

¿Qué otras esperas no toleras realizar en las actividades diarias? 

Como un ave

1 de febrero de 2015

Volvió a mirar las hojas en busca de soluciones sin resultado alguno. Tocó repetidas veces las teclas de una de sus varias calculadoras esparcidas sobre el escritorio. Inquieto, prendió otro cigarrillo no sin antes apagar el anterior en el bollo de papel que acababa de hacer con las hojas en blanco que seguían mirándolo expectantes. Miles de palabras le brotaban por su mente pero no podía colocar cualquiera en su expediente. Era un caso judicial y tenía que calcular la cantidad exacta y justa para presentar a la corte y entregar a la justicia. Pronto sería 3 de marzo y mirando al teléfono sabía que en cualquier momento lo recibiría una llamada desde la oficina. “¿Para cuándo la pericia?”. Ser perito contador no le estaba resultando nada agradable.


                Nada se parecía esa escena a la de años anteriores más felices. Claro que Rosario vivía con él y las ventanas estaban abiertas de par en par. Se escuchaba el cantar de las aves por la mañana y cuando ella se iba al banco a trabajar, él se quedaba creando las más sorprendentes prosas. Cada tanto las transformaba en versos y los acompañaba con el piano. Tenía mucho talento. Sabía usar bien sus hojas en blanco. Los días eran más felices. O eso le parecía…

Empezaron siendo ciertas molestias: que él era un vago y que ella llevaba el pan. Un día Rosario se fue por la puerta. Ese día las aves no cantaron, y ella no volvió más. Solo un pichón quedó abandonado en el felpudo, y atormentado por el portazo. El hombre lo vio y reflejado en él se vio. Lo recogió y con el ave pudo volver a escribir, aunque en un estilo diferente. El pichón no tenía mucho para ofrecer a simple vista. Estaba un tanto desplumado y sucio. Sin embargo el hombre vio algo simpático en él, algo valioso. Así que decidió adoptarlo.


                Mientras tanto, el piano se llenó de polvo y lo miraba solitario al hombre que escribía y escribía para ganarse el pan, sentado en una esquina con su escritorio repleto de papeles lleno de números. Al pichón lo encerró en una jaula y lo empezó a mirar cuando necesitó calcular para subsistir. Al crecer, el ave no cantaba; lo miraba y parecía hablarle. Hacía unos ruidos absurdos nada propio de los pájaros y eso le causaba al hombre alguna gracia extraña que usaba para poder entregar sus papeles a tiempo. Así estuvo doce años.

                Su trabajo le proporcionaba bastante dinero, pero también mucha responsabilidad y cansancio. No era en verdad lo que él quería ni se sentía feliz. Pero era lo que había conseguido y lo que le haría recuperar el amor de Rosario. Agarraba el teléfono y la llamaba para contarle cómo se había transformado en un hombre nuevo. Ella le dijo que la dejara de llamar, que no lo amaba más, que lo felicitaba por sus nuevos logros pero que ya se había comprometido con otro tipo. Le dijo que rehiciera su vida y que fuera feliz. No había cosa más grande en el mundo que él quisiera más que ser feliz, pero lo buscaba de maneras incorrectas.

Ese día se sentía especialmente cansado. Cansado como nunca antes había estado en su vida. En el trabajo le habían acortado el plazo de entrega y para colmo había visto a Rosario en una plaza con su pareja. Estaba radiante, feliz, enamorada y totalmente embarazada.

Aquello terminó de destruirle ese mundo de fantasía que se había armado en el cual esperaba esperando esperanzado por algo que cambiara. Luego de fumarse el sexto cigarrillo, agarró todo lo que se encontraba en su escritorio, lo metió en su portafolio, tomó su sombrero y salió impetuosamente de su casa. Quizá de nuevo hacia su trabajo. Salió de la misma manera que había salido Rosario aquella vez. El piano y las hojas en blanco lo vieron irse y temieron que nunca regresara. Pero sí lo hizo. Volvió radiante, feliz e iluminado. Ya no llevaba puesto su sombrero, ni su portafolio. Ya no llevaba consigo ninguna calculadora más. Se sentó por varias horas en el escritorio y esta vez las palabras le fluían de la mano cual cascada. Luego se sentó en el piano y comenzó a acompañarlas con varios acordes.

Pronto, dicen que fue cuando los pájaros comenzaron a cantar de nuevo acompañándolo, que alguien lo escuchó y se enamoró no solo de su música. Pronto llevaron su arte por varios lugares y su felicidad fue compartida con el resto del mundo.

De lo que no se dio cuenta quizás fue que el día en que volvió radiante, su pichón, el de aquella vez convertido en ave; rara y madura, se había escapado.


Había podido abrir su propia jaula y salir por la ventana donde lo encontró el mundo, para cantar.



Si llegaste hasta acá y te gustó, te comento que este relato fue elegido como uno de los mejores del año en el compilado de relatos "Móntame una escena" del año 2015 de la página de Literautas, un blog literario.

Si te gustó mi relato y querés leer más, podés leer a los otros seleccionados del 2015 en el libro de compilados. Lo podés conseguir en papel y en PDF haciendo CLICK AQUÍ

Todo lo recaudado se donará a la ONG "Educación sin Fronteras".

Gracias ♥


Dos personas destinadas a conocerse (I)

27 de enero de 2015

Dos personas destinadas a conocerse (I):

-          Mañana voy a ir a esta fiesta, de Seba, mi primo. Él hace polo en el club Arostogalo de libertador y después de competir durante todo el año con varios equipos, el suyo fue el que ganó, y bueno, conseguí entradas gratis. Vamos a ver qué tal. Los chicos vienen conmigo.

-          Sí, el sábado a la noche… No… la verdad que no conozco a nadie. Voy porque las chicas van. El mejor amigo del primo de una amiga, de Sofi, creo que ganó con su equipo porque hacía hockey, o polo, o algo así. Y como las entradas no están tan caras vamos a ir. Total, es la última fiesta del año. Después ya me voy a Pinamar.

-           ¿Qué me voy a poner? No tengo idea boluda. Yo no soy como ustedes que piensan todo dos días antes. Supongo que una remera, una camisa abierta, unos jean o pantalones no sé cuáles y los zapatos que me regalaron para navidad.

-          Un vestido negro al cuerpo. Tiene como una especie de encaje en la parte del cuello y la espalda medio descubierta. Sí, algún arito me voy a tener que poner pero no sé. Supongo que los de oro que me regaló mamá para navidad. Y zapatos claramente los que tienen taco pero en plataforma, los que tienen la hebilla dorada.

-           Va a sonar medio cursi, pero tengo altas ganas de conocer a alguien ahí. Onda, una chica. Alguna copada. Quiero invitarla a bailar, estar ahí con ella pero que no sea como siempre, así que un chape y nosvimo’. Algo más serio. See.. están todas re zorras igual.

-          ¿Vos decís? Ay ojalá boluda. Sí, va a estar lleno de pibes pero la mayoría son todos re mujeriegos mal. Re chamuyeros. Además, a mí no me va conocer a alguien en un boliche, o fiesta, o lo que sea con mucho ruido. Es como que no podés hablar un carajo. Típica que le preguntas el nombre y te dice “¿23, vos?”. Jajaja, no te rías. Me ha pasado.

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-          Ya estoy listo para salir. Me bañé, me cambié y todo en menos de media hora.
-          Estoy en una especie de crisis. El collar que combinaba con los aritos y la hebilla de los zapatos no está por ningún lado de la casa. Acabo de salir de la ducha y no puedo encontrarlo. Ni en pedo salgo sin el collar. Me va a faltar algo. Voy a parecer re desnuda de cuello. ¿Qué cambio? ¿Los zapatos? ¿El vestido? No. Ese no que me encanta.

-          Voy a ver qué me dejaron mis viejos antes de salir para cenar. Igual con unas pizzas yo ya estoy. Aunque me muero de hambre.

-          Bueno, me tuve que cambiar todo el vestuario. Salgo con la pollera blanca y negra, una blusa blanca y zapatos de taco de madera. ¿No me lastimaré los pies? Tengo que comer algo porque sino no llego.

-          Qué rica que estuvo la lasagna que había en el horno. Mi vieja hace la mejor lasagna del mundo. Con esto no quiebro ni a palos. ¿Qué hora es? Ah, las 11… Todavía es temprano para ir a lo de Seba que queda acá nomás. Sale partidito de play.

-          Bueno, volví al vestido porque encontré el collar. Lo tenía debajo de la cama. Con la mudanza seguro se cayó ahí. Tengo que empezar a desenvolver más cajas y no dejar todo tirado. Voy a comer algo porque ya son las once. Bueno, sobró pizza de ayer. Ya fue.

-          Ya las doce y media. Voy enfilando para lo de Seba. Llaves, celu, plata… Pera, ¿y la entrada?

-          Estaba armando la cartera y me di cuenta de que no sé dónde metí la entrada. Me quiero matar. Voy a buscarla por todos lados. Desde que me mudé no dejo de perder cosas.

-          No la encuentro en ningún lado… La puta madre, ayer me la dio. La tenía y la guardé en el bolsillo. ¿Qué jean usé ayer?

-          Estoy hace media hora buscándola y no la encuentro. Le pregunté a mis amigas para ver si sin querer la tenían ellas traspapelada y me querían matar por haberla perdido. No me van a dejar pasar sin entrada… ¿Primero lo del vecino, después las plantas, después lo de mi vieja, lo del collar y ahora esto?

-          No puedo no ir, me van a colgar de las bolas los pibes. No tengo otra forma para entrar. No está lo de Lucho abierto para fotocopiar una… Tengo que ir a esa fiesta. Presiento algo bueno. Tengo que agarrarme a la mina de mis sueños. No sé por qué me vino el presentimiento de que la iba a conocer esta noche y no me puede estar pasando esto. Por pelotudo me pasa. Lo raro es que soy re cuida con esas cosas. Las meto todas en…

-          No la encuentro más. ¿Y si no voy? Al fin y al cabo tuve un día de mierda. Sigo sin estar conforme con lo que me puse y debería acostarme temprano. Mañana viene el electricista a terminar de instalarme los cables… Total no conozco a nadie de la fiesta.

-          Se. En el bolsillo de la billetera. Ahí guardo siempre todo. Y ahí estaba. No entiendo qué mierda tenía en la cabeza para no haberlo pensado antes. Se me está haciendo re tarde. Van a ir todos a esa fiesta. Tengo que ir.

-           No tengo porqué ir…
-          Voy a encontrar a la piba.
-          No conozco a nadie…
-          Voy a cerrar boliche. Hoy me desperté con las re pilas.
-          Estoy re cansada…
-          O sea, no hay manera de que esta noche cuestionen qué hago.
-          ¿Qué hago?
-          Voy a la fiesta.
-          Me quedo acá.

¿Qué meto en la valija?

16 de enero de 2015

            Buenas! Este Sábado me voy a ir con mis amigas a Gesell y no podría estar más ansiosa. Recién hoy me puse a las once de la noche a armar la valija y ya casi que la termino. Solo me faltan algunas cosas, alguna que otra ropa, y lo más importante… poder cerrarla.  
        Siempre que llega la época de las vacaciones y de armar la valija nos agarra como miedo de olvidarnos cosas, y la necesidad de armar listas de cosas que no debemos olvidarnos por nada en el mundo, y también las cosas que son importantes pero no tanto. Mucha gente me preguntó si yo tenía una y la verdad que no tenía una fija. Por eso se me ocurrió armar una lista super completa ahora para los próximos viajes que haga. Y de paso si le sirve a cualquiera que quiera visitar la página mejor J
        Acá va la lista para una mujer que va a la playa (pueden modificarla si son hombres o si no van a la playa). Si me olvido algo pueden avisarme en los comentarios:

EN LA VALIJA:
-          Ropa interior
-          Medias (si llevamos zapatillas)
-          Mallas
-          Remeras, camisas, blusas. (para salir de día y de noche)
-          Vestidos
-          Pantalones, shorts, polleras (ídem para salir de día y de noche)
-          Zapatos (ojotas, zapatillas, sandalias, zapatos para salir de noche)
-          Buzos, sacos, campera de jean (para cuando refresca a la noche)
-          Bolso de playa vacío
-          Cartera para salir
-          Lona
-          Protector solar (+40)
-          Sombreros, gorros
-          Toalla
-          Pijama
-          Plata guardada (más grande que no llevemos en la cartera)
-          Tabletas para los mosquitos, o algún tipo de repelente
-          Cargadores
-          Secador de pelo
-          Paraguas

EN EL NECESSAIRE:
-          Shampoo y Acondicionador
-          Jabón
-          Toallitas desmaquillantes
-          Toallitas femeninas, tampones
-          Lentes de contacto de más (si usamos)
-          Líquido de lentes de contacto si usamos.
-          Anteojos
-          Cepillo de dientes
-          Pasta dentífrica
-          Pinza de depilar
-          Maquinita de depilar
-          Maquillajes
-          Bijouterie: anillos, collares, aros.
-          Perfume
-          Desodorante
-          Kit de uñas
-          Esmaltes
-          Crema de peinar

EN EL BOLSO DE MANO:
-          Pasajes
-          Llaves
-          Billetera con plata (grande, cambio y monedas) y tarjetas
-          Lentes de sol
-          Tarjeta de obra social con número de emergencias.
-          Dni
-          Comida y bebida para el viaje
-          Remedios
-          Lapicera y anotador
-          Celular
-          Auriculares
-          Plata chica a mano (para alguna propina o comprarnos algo sin necesidad de abrir la billetera entera).
-          Algún libro.

Esto es todo lo que me acuerdo. Si me olvidé de algo, pueden dejarme la sugerencia en los comentarios así lo agrego.
Feliz Viaje!!